¿EUROPA: UN MODELO SOCIAL EN QUIEBRA?
Para poder
confirmar o negar si Europa se encuentra con un modelo social en quiebra
deberíamos atender a diversos aspectos, ya que si la comparamos con distintos
países fuera del entorno europeo no diríamos que se encuentra en quiebra, pero
si la comparación se centra en el desarrollo de Europa, la respuesta a dicha
pregunta sería sí.
En primer
lugar, para negar que nos encontramos ante un modelo social en quiebra, solo es
necesario la comparación de Europa con otros continentes. Creo que los europeos
disfrutamos y gozamos de más servicios sociales gratuitos (que he de decir que
a día de hoy la gran parte están sufriendo recortes perjudiciales para los
ciudadanos europeos), como educación, sanidad, carreteras, infraestructuras,
que en otros países, debido a que su precio es bastante elevado no están al
alcance de todos los ciudadanos. Existe una gran diferencia entre los servicios
sociales europeos y los de otros países, ya que en Europa la gran mayoría de
las personas pueden disfrutar de estos servicios sociales, cosa que en Sur
América, América o África, por ejemplo no.
Si seguimos
con la comparación, en muchos países no europeos nos encontramos con un número
elevado de población que vive por debajo del nivel de la pobreza y un alto
porcentaje de ellos no sabe ni leer ni escribir; por otro lado muchas de las
viviendas siguen siendo de barro o paja. Con esto no quiero decir que en Europa
no se den este tipo de situaciones, claro que se dan, pero no a gran escala.
Para ello,
debemos aclarar que en Europa la clase dominante es la clase media, esa es la
que mantiene la sociedad, y es una clase media muy fuerte que opta a placeres y
al bienestar en general. Es una clase contenta y satisfecha. Aunque como hemos
observado desde hace unos años hasta la actualidad, esa satisfacción ha ido
disminuyendo de una forma considerable, ya que Europa ha caído en una gran
crisis económica.
También es
cierto que en Europa los ciudadanos disfrutan de ayudas por parte del Gobierno,
como la prestación por desempleo y subvenciones, entre otras, y que la existencia
de estas ayudas escasean fuera de Europa.
Creo que
aunque estemos peor que hace unos años, seguimos a años luz de lo que es la
auténtica pobreza.
Es
importante aclarar que no todos los países pertenecientes a Europa han sufrido
de la misma manera dicha crisis, ya que los países del norte apenas la
sufrieron como los países mediterráneos.
Por otra parte,
para afirmar que Europa se encuentra ante un modelo social en quiebra nos
centramos en la situación de la misma, y compararemos cómo está en la
actualidad a cómo estaba antes. Los motivos para explicarlo son fáciles.
Antes de la
llegada de la crisis económica, muchos ciudadanos vivían por encima de sus
posibilidades, el Estado daba muchas ayudas y subvenciones, y nadie pensaba en
qué pasaría después de que esto llegase a su fin, derrochaban dinero sin pensar
en los resultados. La llegada de la crisis trajo consecuencias negativas
irremediablemente, sanidad, educación e infraestructura sufrieron serios
recortes. Los impuestos subieron, las ayudas comenzaron a desaparecer y
paralelamente el desempleo comenzó a crecer. Los imperios bancarios comenzaron
a embargar viviendas, automóviles y bienes, y el nivel excesivamente alto de
los ciudadanos comenzó a disminuir.
Con estos
motivos sí que podemos decir que Europa está pasando por un modelo social en
quiebra, ya que en la actualidad estamos sufriendo las consecuencias de haber
vivido por encima de nuestras posibilidades. Los ciudadanos están pagando dicha
crisis con recortes en sus pensiones y educación, mientras que con sus
impuestos financian guerras y rescatan a los bancos. Los europeos cada vez
confían menos en las instituciones europeas.
Ahora
lloramos porque no somos tan ricos como hace algunos años, la sociedad tuvo que
ajustarse y asumir su verdadero rol, pero no somos pobres, más bien estamos
insatisfechos. Aún hay muchas injusticias sociales que hay que corregir, pero confío
que con el paso de los años en verdad nos acerquemos a una sociedad justa, en
la que se apremie al trabajador, se apoye a los que no se pueden valer por sí
mismos y se incentive a los perezosos.