sábado, 23 de noviembre de 2013

EXCLUSIÓN SOCIAL

EXCLUSIÓN SOCIAL   

El fenómeno de la exclusión social es un fenómeno muy común hoy en día que se caracteriza por la presencia de grupos de personas que, al no poseer los medios, derechos, capacidades básicas o recursos para sostenerse por sí mismos, caen fuera del sistema (falta de participación en la vida social, económica y cultural) y pasan a vivir en la indigencia o máxima pobreza.

En primer lugar, relacionaría de manera directa la exclusión social con la marginación, ya que ambas suponen que las personas que sufren tal situación son dejadas de lado por el resto de la sociedad. Las causas que pueden generar exclusión social en uno o varios grupos de una sociedad son varias, y por lo general, implican situaciones de desigualdad y deterioro de larga duración, o que no han sido favorablemente solucionadas con el tiempo. Generalmente, las crisis económicas que no se resuelven del todo, permiten que cada vez más personas caigan en esa situación en vez de limitar el número.

Una de las características principales de la exclusión social es justamente que impide que grupos de personas no se puedan integrar tanto social como laboral o culturalmente al resto de la sociedad. Así, quedan por fuera de todas las manifestaciones que se establecen bajo los parámetros de “normalidad”, y deben buscar sus propios medios o recursos para subsistir, no sólo económica sino también social y culturalmente.

Los seres humanos somos seres sociales que no podemos desarrollarnos como personas sin la ayuda y compañía de otros. Toda nuestra vida se desarrolla alrededor de la sociedad, trabajo, amigos, etc., necesitando la aceptación de ellos para nuestro desarrollo, autoestima e incluso felicidad. Abraham Maslow  sugirió que la necesidad de amor y pertenencia es una motivación humana fundamental. Según Maslow, todos los seres humanos, aún los introvertidos, necesitan ser capaces de dar y recibir afecto para ser psicológicamente saludables.

Una persona por sí sola no puede adquirir los conocimientos necesarios precisamente para convertirse en alguien racional, con juicio propio y que pueda llegar al máximo de sus capacidades intelectuales. En este punto quiero resaltar los casos de personas que se han encontrado en la selva criados por animales y que no han tenido el más mínimo contacto humano durante años.

Estos son casos extremos de exclusión social muy escasos, y por consiguiente no merece pararnos mucho en ellos. Sí me interesan los actuales, personas que bien por su raza, género, enfermedad o cultura son excluidos de la sociedad. Ciertos rechazos son una parte inevitable de la vida, pudiendo convertirse en un problema cuando es prolongado o consistente, cuando la relación es importante, o cuando el individuo es muy sensible. El rechazo por todo un grupo de personas puede tener efectos muy negativos. Las consecuencias psicológicas adversas son la soledad, baja autoestima, agresión y depresión. Parecería que el rechazo muy rápidamente conduce a comportamientos de auto-derrota y antisociales.

La exclusión social puede comenzar a una edad muy temprana, la niñez, produciéndose en el colegio lo que llamamos hoy en día acoso escolar, o su término en inglés “bullying”, mediante la cual el niño sufre maltrato psicológico, verbal o físico. Si ya desde esa edad el niño sufre este rechazo, crecerá con muchos traumas psicológicos que le afectarán gravemente en su vida adulta. Es por eso que este fenómeno se está estudiando tanto en la actualidad e intentándolo evitar a toda costa.

La exclusión social no sólo se centra en individuos aislados, sino también en grupos que bien por alguna característica específica son rechazados del resto de la sociedad. Estas personas crecen en un entorno hostil en el que no sienten encajar, y en muchas ocasiones desvían sus frustraciones o tristeza en comportamientos dañinos y agresivos, bien contra su propia persona o bien contra la sociedad, ya que intentan llamar la atención de alguna manera.

Debemos concienciarnos para evitar cualquier tipo de exclusión social, porque no solo daña a los individuos o grupos que la sufren, sino a la sociedad entera en general. Este tipo de consciencia es muy difícil insertar en la sociedad, porque la mayoría de las personas prefieren mirar, e ignorar la realidad tal cual es, viviendo su vida dentro de su círculo de confianza y en su área de confort. Es así porque intentamos evitar las sensaciones desagradables que nos rodean, fingiendo no ser conscientes de ellas. Por lo que debemos trabajar todos en impedir estos casos y hacer cada día una sociedad más justa y un mundo mejor en el que vivir.

Como futuros educadores sociales y como ciudadanos deberíamos luchar contra la exclusión social. En España son muchas las personas y familias que no pueden cubrir necesidades básicas como la alimentación, educación o vivienda. Atendiendo a esta realidad, deberíamos llevar a cabo acciones para reducir el índice de pobreza y exclusión (que no tienen por qué ir unidas) de la población, y dar una respuesta eficiente y global a las necesidades de los colectivos más desfavorecidos y afrontar los principales retos de la sociedad de hoy.

Para finalizar, sugiero que visitéis la página web de RAIS Fundación, la cual es una entidad de iniciativa social, no lucrativa, independiente y plural de ámbito estatal, creada en 1998. Su principal objetivo es luchar contra la exclusión social y dar respuesta a las necesidades de las personas más desfavorecidas, especialmente de las personas sin hogar.