EXCLUSIÓN
SOCIAL
El
fenómeno de la exclusión social es un fenómeno muy común hoy en día que se
caracteriza por la presencia de grupos de personas que, al no poseer los
medios, derechos, capacidades básicas o recursos para sostenerse por sí mismos,
caen fuera del sistema (falta de participación en la vida social, económica y
cultural) y pasan a vivir en la indigencia o máxima pobreza.
En primer
lugar, relacionaría de manera directa la exclusión social con la marginación, ya que ambas suponen que las personas que sufren
tal situación son dejadas de lado por el resto de la sociedad. Las causas que
pueden generar exclusión social en uno o varios grupos de una sociedad son
varias, y por lo general, implican situaciones de desigualdad y deterioro de larga duración, o que no han sido
favorablemente solucionadas con el tiempo. Generalmente, las crisis económicas
que no se resuelven del todo, permiten que cada vez más personas caigan en esa
situación en vez de limitar el número.
Una de las características principales de la
exclusión social es justamente que impide que grupos de personas no se puedan
integrar tanto social como laboral o culturalmente al resto de la sociedad.
Así, quedan por fuera de todas las manifestaciones que se establecen bajo los
parámetros de “normalidad”, y deben
buscar sus propios medios o recursos para subsistir, no sólo económica sino
también social y culturalmente.
Los seres humanos somos seres sociales que no podemos desarrollarnos
como personas sin la ayuda y compañía de otros. Toda nuestra vida se desarrolla
alrededor de la sociedad, trabajo, amigos, etc., necesitando la aceptación de
ellos para nuestro desarrollo, autoestima e incluso felicidad. Abraham Maslow sugirió que la necesidad de amor y pertenencia es una motivación humana
fundamental. Según Maslow, todos los seres humanos, aún los introvertidos, necesitan ser capaces de dar y recibir afecto para ser
psicológicamente saludables.
Una persona por sí sola no puede adquirir los conocimientos necesarios
precisamente para convertirse en alguien racional, con juicio propio y que
pueda llegar al máximo de sus capacidades intelectuales. En este punto quiero
resaltar los casos de personas que se han encontrado en la selva criados por
animales y que no han tenido el más mínimo contacto humano durante años.
Estos son casos extremos de exclusión social muy escasos, y por
consiguiente no merece pararnos mucho en ellos. Sí me interesan los actuales,
personas que bien por su raza, género, enfermedad o cultura son excluidos de la
sociedad. Ciertos rechazos son una parte inevitable de la
vida, pudiendo convertirse en un problema cuando es prolongado o consistente,
cuando la relación es importante, o cuando el individuo es muy sensible. El
rechazo por todo un grupo de personas puede tener efectos muy negativos. Las
consecuencias psicológicas adversas son la soledad, baja autoestima, agresión y
depresión. Parecería que el rechazo muy rápidamente conduce a comportamientos
de auto-derrota y antisociales.
La
exclusión social puede comenzar a una edad muy temprana, la niñez,
produciéndose en el colegio lo que llamamos hoy en día acoso escolar, o su
término en inglés “bullying”, mediante la cual el niño sufre maltrato
psicológico, verbal o físico. Si ya desde esa edad el niño sufre este rechazo,
crecerá con muchos traumas psicológicos que le afectarán gravemente en su vida
adulta. Es por eso que este fenómeno se está estudiando tanto en la actualidad
e intentándolo evitar a toda costa.
La
exclusión social no sólo se centra en individuos aislados, sino también en
grupos que bien por alguna característica específica son rechazados del resto
de la sociedad. Estas personas crecen en un entorno hostil en el que no sienten
encajar, y en muchas ocasiones desvían sus frustraciones o tristeza en
comportamientos dañinos y agresivos, bien contra su propia persona o bien
contra la sociedad, ya que intentan llamar la atención de alguna manera.
Debemos
concienciarnos para evitar cualquier tipo de exclusión social, porque no solo
daña a los individuos o grupos que la sufren, sino a la sociedad entera en
general. Este tipo de consciencia es muy difícil insertar en la sociedad,
porque la mayoría de las personas prefieren mirar, e ignorar la realidad tal
cual es, viviendo su vida dentro de su círculo de confianza y en su área de
confort. Es así porque intentamos evitar las sensaciones desagradables que nos
rodean, fingiendo no ser conscientes de ellas. Por lo que debemos trabajar
todos en impedir estos casos y hacer cada día una sociedad más justa y un mundo
mejor en el que vivir.
Como
futuros educadores sociales y como ciudadanos deberíamos luchar contra la
exclusión social. En España son muchas las personas y familias que no pueden
cubrir necesidades básicas como la alimentación, educación o vivienda.
Atendiendo a esta realidad, deberíamos llevar a cabo acciones para reducir el
índice de pobreza y exclusión (que no tienen por qué ir unidas) de la población,
y dar una respuesta eficiente y global a las necesidades de los colectivos más
desfavorecidos y afrontar los principales retos de la sociedad de hoy.
Para
finalizar, sugiero que visitéis la página web de RAIS Fundación, la cual es una
entidad de iniciativa social, no lucrativa, independiente y plural de ámbito
estatal, creada en 1998. Su principal objetivo es luchar contra la exclusión social
y dar respuesta a las necesidades de las personas más desfavorecidas,
especialmente de las personas sin hogar.